Apuntando en la dirección equivocada
En lo que va de transcurrido del 2008, el aparente crecimiento de casos de ludopatía en los jugadores de Latinoamérica, así como distintas políticas de gobierno que intentan que no se asocie la promoción de los juegos de azar a sus administraciones, han sido incentivo de algunas medidas tendientes a dificultar el accionar de los Casinos.
En Costa Rica, en los últimos meses, el gobierno local, al no tener entre su agenda de promoción turística del país a la industria del juego, no sólo ha prohibido el emplazamiento de Casinos fuera de los hoteles, sino que considera expresamente a las salas de juego como un valor complementario del turismo y no una actividad en sí misma. Esta posición generó además que se resolviera mediante dos decretos, que el horario original de funcionamiento de los Casinos de 24hrs, pasara a sólo 8 horas diarias. Esta medida no sólo pone en jaque al sector como industria, sino que además pone en riesgo de desempleo a cerca de 4000 trabajadores. En el momento, la Asociación de Casinos de Costa Rica ha solicitado al Ministerio de Salud que al menos permita trabajar unas 8 horas diarias adicionales.
Un caso similar se dio recientemente en la provincia de Córdoba, Argentina, en donde el Concejo de Representantes de Villa Carlos Paz, conocido destino turístico, mediante Ordenanza legal limitó el horario de funcionamiento de la sala del Casino provincial. Del horario de 24hrs anterior, se pasa a una fuerte restricción que permite abrir de 20hrs a 6hrs los días hábiles, y de 12 a 6 los fines de semana.
Cualquiera de los dos casos anteriores son acordes a una postura definida en cuanto a los juegos de azar. Se trata de administraciones que nada quieren tener que ver con el incentivo al juego y que ponen en práctica acciones para frenarlo, lo cual no deja de ser entendible en última instancia, ya que el juego compulsivo puede llegar a causar estragos.
Pero si bien puede ser cierto que los casos de ludopatía aumentan, y que se deben implementar nuevos planes de protección para el jugador compulsivo, al mismo tiempo los Casinos son una fuente muy importante de ingreso al fisco. Las salas de juego, gravadas de elevados impuestos por lo general, no sólo ayudan a recaudar dinero extra en momentos de déficit, sino que permiten destinar dinero a la concreción de proyectos sociales, de asistencia, proyectos culturales, entre otros.
En Costa Rica, la nueva reglamentación de horarios en los Casinos, hace inminente el despido masivo de 4000 trabajadores, cuando en su totalidad son 6500. Esto significa que el sector debería cesar a más del 60% de sus empleados, dejando a miles de familias sin sustento. En Villa Carlos Paz, serían 140 las familias que quedarían en esta situación.
Sin embargo, en este último caso, el intendente local logró dejar sin efecto la ordenanza, haciendo posible que ninguno de los empleados de Casino perdiese su trabajo y que los establecimientos continúen funcionando en horario habitual. Esta derogación se impulsa, en palabras del intendente Carlos Felpeto, porque la norma del Concejo “restringiría y limitaría seriamente a la Municipalidad para la concreción de diversos proyectos sociales que viene implementando en función del dinero producido por dichos ingresos”. El gobierno local cobró más de 2 millones de Pesos de impuestos en 2007, junto a los primeros 5 meses del 2008, y el dinero se destinó a financiar distintas acciones sociales en los sectores más carenciados de la ciudad.
En lugar de concentrarse en reducir los horarios de los Casinos, sería más provechoso ocuparse de las decenas de miles de máquinas Tragamonedas apócrifas dispersas por Latinoamérica, y que son en su mayoría accsesibles para menores de edad. En vez de endurecerse con los establecimientos de juego legal, se podría poner un poco más el foco en el juego ilegal, o en idear verdaderos programas de lucha contra la ludopatía. La recaudación impositiva que le significan los Casinos a los gobiernos, siempre que tengan un plan de gestión acorde, permite destinar el dinero a fomentar acciones sociales para los sectores menos privilegiados. Tal es el caso de Puerto Rico, por poner soólo un ejemplo, en donde el gobierno viene recaudando unos 300 millones de Dólares anuales de los Casinos de su territorio, derivando gran parte a este tipo de proyectos.
Autor: Staff Revista de Casinos |