Putin y Kirchner...
En un artículo publicado el lunes de esta semana en La Nación, el periodista Carlos Pagni describió la interesante situación en la que a su jucio se encuentra tanto Cristina Kirchner como su cónyuge. En el mismo comenzaba señalando, tras la corta visita a Rusia de la presidenta, algunas características similares que presentan el actual gobierno de Vladimir Putin, con la actual gestión de gobierno en Argentina. Pagni cierra su primer párrafo de forma aguda: “El rasgo más familiar es que en Moscú domina”, aunque a otra escala, “una concepción de la vida pública similar a la que prevalece en Olivos”.
Bien conocidas son las vinculaciones que se le atribuyen al actual gobierno de Putin con entidades como la mafia rusa, células de crimen organizado y varios otros escándalos de corrupción. La comparación con el manejo de gobierno de Kirchner y Sra. no resulta menor. Lo cierto es que parecería que Kirchner, del mismo modo que Putin, refuerza su amplitud de poder al expandirse a la esfera de los negocios. Y lo que ha sucedido desde su mandato (y ahora en el de su Sra. esposa) es que ha logrado establecer “relaciones comerciales”, si se quiere, con varios sectores de la industria nacional, siendo uno de ellos el mundo de los juegos de azar.
El nuevo proyecto de ley del juego porteño, tiene directa relación con lo que venimos exponiendo. En una declaración reciente del ex-gobernador porteño, Felipe Solá, el mismo comentó que en su momento, Kirchner le subrayó “que no se metiera con el juego”. Pero cuando le convino, el ex presidente le indicó exactamente lo contrario a Scioli.
Haciendo caso, el ex motonauta instó ahora al cuerpo legislativo a evaluar una propuesta de ley que podría cambiar radicalmente el sector del juego en la ciudad. El texto establecería el aval para instalar nuevas salas de Bingo en al menos ocho nuevas localidades, así como eliminar el límite de máquinas Tragamonedas en cada sala, la posibilidad del traslado de salas, previsión de apuestas online, entre otras adendas. Todo esto pasaría al dominio del Instituto de Loterías de la Provincia, en donde se encuentra ocupando el cargo de interventor otro personaje clave, Luis Peluso.
Y claro, todo el proyecto le viene como anillo al dedo a Cristóbal López, principal representante de Casino Club y hombre vinculado personalmente a Kirchner (uno de los “empresarios K”). Hay quienes sostienen incluso, que López no es más que el testaferro del ex presidente en estos negocios, siendo éstos de su propiedad. Para aquellos que no les sea familiar, Cristóbal López gestiona la sala de juegos del Hipódromo de Palermo y el 50% de los casinos flotantes de Buenos Aires.
Pero López no es el único que se beneficiará si se aprueba el nuevo proyecto. Por más que sea amigo, hombre de confianza o testaferro de Kirchner, Casino Club no tuvo más remedio que entrar al “juego del juego” en la ciudad, beneficiando también a los actores que ya estaban allí antes que él. Las salas de Bingo ya existentes en el territorio bonaerense también saldrán ganando.
Lo cierto es que el nuevo proyecto tendrá efectos imprevistos. El verdadero vendaval podría desatarse en la localidad del Tigre, por ejemplo, ya que a los operadores del Casino Trilenium, a cargo de la firma Boldt y el empresario Santiago Soldati, no les resultará para nada atractivo que Cristóbal López desembarque así como así con su firma Casino Club. Parece improbable que Boldt renuncie a la exclusividad del juego en un radio de 150 kilómetros a la redonda que en su momento le concedió Eduardo Duhalde.
Por el momento, López no ha tenido todo el éxito que hubiese querido en la provincia, y ahora debe apresurarse antes de que su aliado Kirchner corra el riesgo de salir de escena. López aún planea instalarse en las zonas de San Isidro y Vicente López. Sin emargo, el tema candente en materia de juego en la provincia, y que dista mucho de estar resuelto, es el de las apuestas online.
Autor: Staff Revista de Casinos |